viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Por qué estamos gordos? (II): La dieta paleolítica

Tras leer la entrada del otro día en donde hablaba de "la dieta preindustrial" y dando argumentos para explicar por qué fue el cambio de una dieta semejante a la que explicaba era el responsable del aumento de enfermedades metabólicas y, sobre todo, la obesidad. A menudo quienes me leáis sabréis que me interesa la dieta paleolítica, o la nutrición evolutiva, si os gusta más.

Normalmente quienes estéis familiarizados con la literatura al respecto, habréis recibido la impresión de que una dieta con cereales forzadamente ha de ser poco saludable y las enfermedades de la civilización necesariamente han de aparecer. Uno de los primeros autores del ámbito sanitario que buscaron sobre la dieta que podríamos considerar óptima fue Weston A Prize, un dentista que fue en busca de poblaciones aisladas que mostraran una salud dental perfecta sin necesidad de higiene dental. Escribió de ello un libro de referencia para cualquier persona interesada en nutrición: "Nutrition and physical degeneration", disponible libremente por el proyecto Gutenberg. Entre las muchas poblaciones con forma de vida ancestral, existían los pobladores del valle de Loetschental, en Suiza.

Detalle de la salud dental de los niños del valle de Loetschental, a destacar que no tenían ningún tipo de higiene bucal
Estos habitantes de los Alpes suizos, se alimentaban principalmente de:
  • Pan de centeno integral, cocido de forma tradicional. Como apuntaba el otro día, es más bajo en gluten, además que el centeno en sí ya es más bajo, así que lo más seguro es que fuera un pan apto para celíacos.
  • Queso de vaca curado. 
¡Bocata de queso! ¿Hay algo menos "paleo"? Sí que vale la pena mencionar que, por lo que parece, las enfermedades dentales son una enfermedad también inflamatoria. Ciertamente, se puede correlacionar la periodontitis con la incidencia de enfermedad cardiovascular (8). Por tanto, aparentemente (aunque por los datos que se pueden leer en el libro de Prize no podemos decirlo con seguridad), existen poblaciones que llevando una alimentación preindustrial y tradicional y han tenido una buena salud incluso tomando cereales. Es posible.

La obesidad, por tanto, puede ser salvada a través de una dieta preindustrial. Aún así, solemos simplificar las cosas y pensar que todo se resume a la alimentación, cuando en verdad hay otros factores tanto o igual de importantes que también deben ser tenidos en cuenta y que afectan igualmente a nuestro sistema endocrino como sabemos que lo puede hacer una alimentación occidental. Es decir, es un hecho que en el paso del paleolítico al neolítico la esperanza de vida se redujo. Pero es probable que con las adaptaciones que hemos sufrido los Europeos, llevando una dieta preindustrial y cumpliendo los otros puntos de nuestro estilo de vida que marquen nuestro nivel de salud, tengamos una vida saludable incluso a edad avanzada, o al menos es posible que la incidencia sea suficientemente baja como para no preocuparnos.

Diagrama de Pedro Bastos, para el hangout no.3 de DSP sobre la Dieta Paleolítica

Es posible estar sanos aún cuando otros puntos cojean. Ahora bien, ¿cuál es más fácil de controlar? Algunos puntos como el ritmo circadiano o el estrés psicológico pueden resultarnos imposibles de suplir. Lo mismo con la exposición solar, ¿qué pasa si somos oficinistas de 8 a 17h? No todos podemos permitirnos tomar el sol entre 20 y 40 minutos a media mañana. Ya por no hablar de aspectos como el de la exposición a contaminantes o el exceso de higiene, que no siempre están bajo nuestro control en la gran ciudad. Por tanto, cuando sabemos que nuestra salud está mermada, lo mejor que podemos hacer es empezar con una dieta lo más óptima posible, porque aunque existan casos de poblaciones de gran salud tomando pan, si miramos los registros arqueológicos, las poblaciones con un consumo más alto de cereales ya mostraban una mayor incidencia de enfermedades dentales, ya fueran asentadas en el neolítico (9) o incluso en el caso de cazadores-recolectores (10).

Con todo, creo que vale la pena recuperar el ejemplo de la dieta llevada en tiempos de nuestras abuelas. Os expliqué en la anterior entrada que si estábamos gordos era por un cambio en la dieta que ha conllevado el industrialismo y sobre todo el consumismo, y la elección de palabras no ha sido fortuita. En aquella época la gente en general padecía menos de obesidad y probablemente diabetes, sobre todo a edades tempranas. Es difícil distinguir qué era debido a la dieta y qué a otros factores. ¿Estáis familiarizados con el concepto de la escupidera? Si os gusta el cine del oeste más casposo, os sonará familiar el vaquero echando un escupitajo en el "saloon" seguido de un sonido metálico y una frase con gancho, pero en España también se encontraban en los bares y en otros lugares públicos, afortunadamente se han ido quitando por insalubres. Un exceso de mocos en la garganta pueden indicar cierto nivel de inflamación sistémica. También los ataques de gota resultaban comunes, que indican problemas renales. Tampoco era raro tener dolor en las articulaciones llegada cierta edad (de nuevo, inflamación sistémica), ni problemas de malnutrición debido a menudo una mala absorción de nutrientes (daños en el intestino o exceso de antinutrientes). Y por supuesto, como bien sabréis, la salud dental de nuestros bisabuelos y tatarabuelos era más bien pobre.

Es decir, en la era preindustrial la gente tenía menos problemas crónicos de salud ligados a la alimentación, pero no estaban libres de ellos, y es que no hay que olvidar que entre otras cosas una menor incidencia de obesidad también dependerá de la cantidad de calorías disponibles para la población. Al menos en un entorno semejante al que nos encontramos, una dieta preindustrial sería un muy buen primer paso, pero en mi opinión, no sería suficiente. Por eso, teniendo en cuenta que no todo está bajo nuestro control, son nuestra dieta y la actividad física los puntos a los que tenemos que dar más prioridad. Es para estos casos, el del hombre en la sociedad moderna, que resulta lógico tratar de cuidar todo lo que se pueda. Es sobre todo para la gente postindustrial que recomendaría la dieta paleolítica. Porque una dieta preindustrial nos prevendría de la obesidad, pero excepto en el caso de que todo lo demás estuviera muy bien compensado como en el valle Loetschental, una dieta con cereales no parece recomendable para nuestra salud.

1 comentario :

  1. Comento un par de cosas. En primer lugar sobre la alimentación de nuestros "abuelos". Yo desde luego no tengo esa alimentación como modelo y te diré por qué. Cierto, que el nivel de estrés, y seguramente los contaminantes y la exposición a químicos de aquel entonces era menor, es posible que al ser la mayoría agricultores y no haber tanta maquinaría la actividad física fuera mucho mayor, y la exposición solar de igual modo. Pero el resultado en la salud que yo recuerde en las personas que eran para mi "mayores" en mi infancia era más bien malo. He visto artrosis, infartos a los 60 años, diabetes, y enfermedades neurodegenerativas. Vamos que ninguno de mis "mayores" conocidos ha muerto de "viejo" y ha tenido una vejez placentera y en la medida de los posible saludable. Y bueno, ¿cuál era la alimentación básica de aquel entonces? Pues se solía desayunar leche con pan, para comer siempre cocido de garbanzos, y para cenar sopa de ajos, que además de ajos tenía sobre todo más pan. Eso era en el norte de españa, pero por aquí en el sur, la dieta tb se basaba en cereales, sobre todo en trigo, y bueno no volveré a comentar los resultados. Yo creo q más q centrarnos, quizás debido a nostalgia en los tiempos de nuestros abuelos, deberíamos centrarnos en que nos diferencia de los que sí está demostrado que tenían buena salud, como los habitantes de Creta que tenían una incidencia de ECV muy muy baja, y otras poblaciones antiguos que entre otros, describe Weston Price. Por cierto Guyenet publicó un post sobre el tema. En la entrevista a Maelán en principio entiendo que más que culpar a los alimentos hiperprocesados de hoy día, culpa a los alimentos neolíticos, pero yo no estoy tan seguro. Creo que ha habido adaptaciones y poblaciones que han comido cereales debidamente preparados (desde luego no el trigo que ingerimos hoy día), legumbres y productos lácteos (recuerda que además de queso, los habitantes de Loetschental literalmente adoraban a la mantequilla). Y bueno, ya podían ser intolerantes a la lactosa que comiendo queso curado y mantequilla no iban a tener ningún problema, aunque eso sí, no compares los lácteos de entonces donde los animales pastaban y la leche y los quesos eran de leche cruda, a los lácteos de vacas sobrealimentadas con trigo, estabuladas y cuya leche se homogeneiza y esteriliza, y en la mayoría de las ocasiones como poco se le quita la mitad de su grasa. Lo dicho, que más que los nuevos productos del neolítico per se, el abuso del azúcar, trigo y grasas refinadas también estén detrás de las llamadas enfermedades de la civilización.

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